jueves, 21 de febrero de 2013

AMAR CON EL ALMA


     Desde que el hombre la atacó con una cuchilla en el pecho, tenía vagos recuerdos de su traslado a urgencias, su hospitalización y su posterior recuperación, era algo que prefería olvidar por eso le daba  poca importancia, más pensaba en su novio de hacía dos años y medio.  Ana estaba tranquila, aunque hacía varios días que Francisco no la llamaba por teléfono, confiaba en él, sabía que por su trabajo no tendría tiempo, en cuanto dispusiera de tiempo se comunicaría con ella.  Le gustó mucho el automóvil blanco  que él había comprado recientemente, ahora podían salir a cualquier lugar sin preocuparse de la locomoción, antes eso  era un  problema.
     Después del ataque, sólo podía trabajar en unos locales que estaban a dos cuadras de su casa, porque aún sentía miedo de ir sola más lejos, era un pequeño centro comercial, con locales blancos, de diversos productos relacionados con artesanías, por lo que su vida transcurría entre su casa y su trabajo. Al cumplir su horario de trabajo, Francisco la llevaba en su vehículo a casa todos los días.
-¿Podríamos ir al cine hoy?- preguntó Francisco una tarde.
-Aún no estoy segura de querer salir,- Ana aún sentía miedo de encontrar al hombre que la atacó.- Otro día mejor.
     No volvieron a mencionar el tema, pasaron algunos días y la rutina era igual, de la casa al trabajo y de regreso a ella.
     Una tarde  llegó Francisco y antes de que ambos subieran al automóvil, le dijo.
-¿Me amas? – la joven asintió con la cabeza - ¿Confías en mí? – volvió a asentir con la cabeza, cogió su mano – Por favor ven conmigo y no hagas preguntas, sólo acompáñame – ambos subieron al vehículo en el asiento de atrás.
     Apretó mi mano cuando  el automóvil encendió el motor, miró hacia afuera y entonces observó que estaban dentro del sector de los locales, ¿por dónde lo entraron?, mejor aún, ¿por dónde saldrían?, pensaba Ana, en su cabeza escuchó la voz de Francisco repetirle que confiara en él.

     El vehículo avanzaba entre los locales, cada vez más rápido, atravesando la pared hasta llegar a un acantilado, ella nerviosa apretó la mano del joven, ahí vio que alguien conducía el automóvil, cuando llegaron a la orilla del acantilado y creyó que caerían, este se elevó hacia el cielo, la joven vio una luz, lo que la llevó a recordar todo.

     Francisco había muerto en un accidente en el automóvil, ella devastada, caminaba por la calle sin rumbo, cuando apareció un desconocido que parecía estar drogado, la atacó al ver que ella no llevaba dinero ni nada de valor, sus recuerdos del hospital eran de los momentos que estuvo consciente en la sala de urgencia, y cuando empezó a evolucionar bien antes de que sus heridas se infectaran por un virus mientras estuvo hospitalizada por el cual falleció días después.  Fue ahí que comprendió que estaba en el limbo y que no quería ver su realidad, ahora estaba feliz, el amor de ambos los acompañaba incluso en el más allá, con esos pensamientos se dejó llevar por la luz, todo era felicidad y paz…










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