Desde que el
hombre la atacó con una cuchilla en el pecho, tenía vagos recuerdos de
su traslado a urgencias, su hospitalización y su posterior recuperación, era
algo que prefería olvidar por eso le daba
poca importancia, más pensaba en su novio de hacía dos años y
medio. Ana estaba tranquila, aunque
hacía varios días que Francisco no la llamaba por teléfono, confiaba en él,
sabía que por su trabajo no tendría tiempo, en cuanto dispusiera de tiempo se comunicaría con ella. Le gustó mucho el
automóvil blanco que él había comprado
recientemente, ahora podían salir a cualquier lugar sin preocuparse de la
locomoción, antes eso era un problema.
Después del
ataque, sólo podía trabajar en unos locales que estaban a dos cuadras de su casa,
porque aún sentía miedo de ir sola más lejos, era un pequeño centro comercial,
con locales blancos, de diversos productos relacionados con artesanías, por lo
que su vida transcurría entre su casa y su trabajo. Al cumplir su horario de
trabajo, Francisco la llevaba en su vehículo a casa todos los días.
-¿Podríamos
ir al cine hoy?- preguntó Francisco una tarde.
-Aún no estoy
segura de querer salir,- Ana aún sentía miedo de encontrar al hombre que la
atacó.- Otro día mejor.
No volvieron
a mencionar el tema, pasaron algunos días y la rutina era igual, de la casa al
trabajo y de regreso a ella.
Una
tarde llegó Francisco y antes de que
ambos subieran al automóvil, le dijo.
-¿Me amas? –
la joven asintió con la cabeza - ¿Confías en mí? – volvió a asentir con la
cabeza, cogió su mano – Por favor ven conmigo y no hagas preguntas, sólo
acompáñame – ambos subieron al vehículo en el asiento de atrás.
Apretó mi
mano cuando el automóvil encendió el
motor, miró hacia afuera y entonces observó que estaban dentro del sector de
los locales, ¿por dónde lo entraron?, mejor aún, ¿por dónde saldrían?, pensaba
Ana, en su cabeza escuchó la voz de Francisco repetirle que confiara en él.
El vehículo
avanzaba entre los locales, cada vez más rápido, atravesando la pared hasta
llegar a un acantilado, ella nerviosa apretó la mano del joven, ahí vio que
alguien conducía el automóvil, cuando llegaron a la orilla del acantilado y
creyó que caerían, este se elevó hacia el cielo, la joven vio una luz, lo que
la llevó a recordar todo.
Francisco
había muerto en un accidente en el automóvil, ella devastada, caminaba por la
calle sin rumbo, cuando apareció un desconocido que parecía estar drogado, la atacó al ver que ella no
llevaba dinero ni nada de valor, sus recuerdos del
hospital eran de los momentos que estuvo consciente en la sala de urgencia, y
cuando empezó a evolucionar bien antes de que sus heridas se infectaran por un
virus mientras estuvo hospitalizada por el cual falleció días después. Fue ahí que comprendió que estaba en el limbo
y que no quería ver su realidad, ahora estaba feliz, el amor de ambos los
acompañaba incluso en el más allá, con esos pensamientos se dejó llevar por la
luz, todo era felicidad y paz…
