Laura nació en un pueblo pequeño, a los quince años sus padres murieron en un accidente automovilístico, razón por la que se fue a vivir a casa de abuela, una mujer madura y muy alegre, que junto con sus amigos de la infancia, acompañaron a la joven durante su adolescencia.
Al egresar de la enseñanza media, los amigos comenzaron a emigrar, unos a estudiar en la universidad, otros a buscar mejores trabajos, lo que fue dejando un vacío en la vida de la joven, quien estaba trabajando como vendedora de una pequeña tienda.
Laura trataba de llenar la soledad, visitando los lugares que compartió con sus padres y amigos , leia, reiteradamente, las cada vez mas escasas cartas que le llegaban, lo que la estaba haciendo sentir mas triste cada dia.
Una tarde mientras hacia uno de sus recorridos, observó a un anciano fotografiando a las personas que pasaban a su lado, comenzó a buscarlo cada vez que paseaba por el pueblo, las personas a veces sonreían, otros miraban confundidos, incluso un dia una señora lo abrazó llorando.
Días después, mientras ella lo seguía desde lejos, el anciano caminó hacia ella y la miró a los ojos.
- ¿Por qué estás triste?-,le preguntó a la joven.
- Me siento sola -, respondió sin detenerse a pensar.
- Yo creo que no lo estas - dijo él sonriendo.
- ¿Cómo lo sabes si no me conoces? - agregó ella extrañada.
- ¿Te puedo tomar una fotografía?
- Si Usted quiere - dijo la joven avergonzada.
Después de tomar la fotografía, el anciano le pidió mirarla después de in par de minutos, ya que la cámara era una instantánea, Laura se sorprendió al ver a sus padres y amigos, a mirar a su alrededor no había nadie.
- ¿Cómo lo hizo? - preguntó ella aún sorprendida.
- Sólo son los pensamientos de las personas que te quieren, aunque no los veas, su amor está siempre contigo. - Dicho esto, caminó hacia un niño que pedía limosna en la calle, la joven, por la curiosidad, lo siguió, llegó cuando el hombre miraba la fotografía que le tomó al niño. Su sorpresa fue mayor al ver que en la fotografía el niño estaba parado sobre un par de manos gigantes que lo acurrucaban con una luz brillante, ella miró al fotógrafo buscando una respuesta.
- Este pequeño fue abandonado al nacer, por eso, aunque no tiene a nadie a su lado, él siempre cuenta con el amor de Dios, quien cuida y acompaña a sus angelitos inocentes.
Desde ese día Laura ya no se siente sola, ya que sabe, que aunque no estén a su lado, cuenta con el amor de sus padres y amigos, y está segura que Dios la amará y acompañará siempre.
Al egresar de la enseñanza media, los amigos comenzaron a emigrar, unos a estudiar en la universidad, otros a buscar mejores trabajos, lo que fue dejando un vacío en la vida de la joven, quien estaba trabajando como vendedora de una pequeña tienda.
Laura trataba de llenar la soledad, visitando los lugares que compartió con sus padres y amigos , leia, reiteradamente, las cada vez mas escasas cartas que le llegaban, lo que la estaba haciendo sentir mas triste cada dia.
Una tarde mientras hacia uno de sus recorridos, observó a un anciano fotografiando a las personas que pasaban a su lado, comenzó a buscarlo cada vez que paseaba por el pueblo, las personas a veces sonreían, otros miraban confundidos, incluso un dia una señora lo abrazó llorando.
Días después, mientras ella lo seguía desde lejos, el anciano caminó hacia ella y la miró a los ojos.
- ¿Por qué estás triste?-,le preguntó a la joven.
- Me siento sola -, respondió sin detenerse a pensar.
- Yo creo que no lo estas - dijo él sonriendo.
- ¿Cómo lo sabes si no me conoces? - agregó ella extrañada.
- ¿Te puedo tomar una fotografía?
- Si Usted quiere - dijo la joven avergonzada.
Después de tomar la fotografía, el anciano le pidió mirarla después de in par de minutos, ya que la cámara era una instantánea, Laura se sorprendió al ver a sus padres y amigos, a mirar a su alrededor no había nadie.
- ¿Cómo lo hizo? - preguntó ella aún sorprendida.
- Sólo son los pensamientos de las personas que te quieren, aunque no los veas, su amor está siempre contigo. - Dicho esto, caminó hacia un niño que pedía limosna en la calle, la joven, por la curiosidad, lo siguió, llegó cuando el hombre miraba la fotografía que le tomó al niño. Su sorpresa fue mayor al ver que en la fotografía el niño estaba parado sobre un par de manos gigantes que lo acurrucaban con una luz brillante, ella miró al fotógrafo buscando una respuesta.
- Este pequeño fue abandonado al nacer, por eso, aunque no tiene a nadie a su lado, él siempre cuenta con el amor de Dios, quien cuida y acompaña a sus angelitos inocentes.
Desde ese día Laura ya no se siente sola, ya que sabe, que aunque no estén a su lado, cuenta con el amor de sus padres y amigos, y está segura que Dios la amará y acompañará siempre.

5 comentarios:
HERMOSO... SIMPLEMENTE HERMOSO TU CUENTO. TE FELICITO.
sigue escribiendo niña...y hazlo por el deseo imperioso de hacerlo... ello algún día te llevará a publicarlos.por ahora este canal es bueno para eso.
un besote
ivan
ES UN CUENTO PARA AYUDAR A LLENAR LA SOLEDAD Y LA TRISTEZA...
WAOOO AMIGA ME ENCANTA ES VERDAD DIOS SIEMPRE ESTA CON LOS QUE LE BUSCAN.. BENDICIONES :)
Bello conto! Estou muito feliz por poder conhecer melhor seus contos e escritos. Continue assim, não deixe de escrever mesmo se eles receberem críticas. Parabéns, amiga!
Bello mensaje, gracias por compartir.
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